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| El Protagonista / El Hombre |
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Sarmiento encuentra muy pronto su
destino.
Esa precocidad no hace que sus sueños
se desvanezcan con igual rapidez. Sarmiento
no se
agota en el fuego sagrado de una juventud
iluminada.
En San Juan comienza su formación moral,
intelectual,
política. Despliega en
el territorio de su provincia natal
sus ideas
iniciales. Sus primeras intervenciones
públicas
ya traen como una firma, una rúbrica,
al periodista, al educador, al político.
En el duro tiempo del exilio en Chile, revierte
su suerte
como quien da vuelta un guante,
desecha los pesares
y las miserias de su condición
de extranjero,
escribe grandes obras y entra en el campo
público.
Y se abre camino como educador.
A lo largo de su vida, intensa, fulgurante,
los obstáculos se convierten en desafíos
y muchas
veces, en logros. Otras, en cambio,
la derrota
lo abate, cae sobre él en
forma fulminante.
Pero siempre se recupera,
siempre hay un punto
luminoso más allá
del horizonte. El tiempo de la acción
y el tiempo de las ideas se encadenan como
olas
del mar. Y algo de ese rumor embravecido
del mar
cuando se reclina en la costa lo acompaña
toda
la vida. Es el rumor de sus sueños,
de sus ideas.
El rumor de un hombre que no descansa, ni
siquiera
cuando ha llegado a la orilla de
su muerte. |
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